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justicia, paz y creación
la labor del cmi con respecto al racismo

Estudio ecuménico sobre racismo / Conferencia Mundial contra el Racismo de las Naciones Unidas / Mujeres Víctimas del Racismo / IContribuciones de los pueblos indígenas / Programa de solidaridad con los dalit

Las iglesias y el racismo

Desde hace al menos 70 años, el racismo ha sido un tema de preocupación para el Movimiento Ecuménico. En 1968, el Comité Central del CMI creó un Programa de Lucha contra el Racismo (PLR); en 1998, durante la VIII Asamblea del CMI, que tuvo lugar en Harare, se celebró el 30º aniversario del PLR.

La labor realizada en el marco del PLR ha evolucionado considerablemente desde 1968, y a pesar de ello el racismo sigue siendo motivo de división de comunidades locales e incluso de familias. En 1995, el Comité Central del CMI señaló que "el racismo institucional y la ideología del racismo, en sus formas más perniciosas, siguen arraigados en las sociedades contemporáneas y continúan aquejando a las iglesias al mismo tiempo que las tendencias sociales, políticas y económicas actuales están creando nuevas formas de racismo".

La labor del CMI con respecto al racismo tiene como objetivo conseguir el compromiso de las iglesias y acompañarlas para que reconozcan, entiendan y se esfuercen por superar las manifestaciones de racismo en su propio entorno como parte central de sus vidas y no como algo marginal que forma parte del orden del día de programas y comités similares.


En su visita a la Asamblea del CMI en Harare (Zimbabwe) el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, agradeció al CMI el apoyo que había brindado a la lucha de su país contra el apartheid.

Estudio Ecuménico sobre el Racismo
Para entender las manifestaciones pasadas y presentes del racismo en la sociedad y en la iglesia y luchar contra ellas se necesitan nuevos estudios. Es preciso determinar qué teologías son opresivas y racistas, y comprender las similitudes y las diferencias entre el racismo, el sexismo, el etnocentrismo, el sistema de castas y otras manisfestaciones similares del racismo.

El Estudio Ecuménico sobre el Racismo, iniciado en 1992, fue un intento de analizar las tendencias actuales del racismo a nivel mundial y regional, así como de volver a definir una orientación y unas estrategias concretas para hacerle frente. Por otra parte, el Estudio fue la aportación del CMI a los preparativos para la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre el Racismo (CMR), y el marco de su participación en esa conferencia. Las conclusiones del estudio se presentaron en la reunión del Comité Central del CMI que se celebró en septiembre de 2002.

Véase el informe del Estudio Ecuménico: Ser iglesia y superar el racismo: ha llegado el momento de la justicia transformadora

“No debemos permitir que se pretenda encubrir las manifestaciones de racismo, pues el racismo sigue siendo racismo. Tenemos que estar alertas a los rostros cambiantes del racismo y hacerles frente por más impopular que sea nuestra actitud. Tenemos que demistificar la retórica de leyes, declaraciones y constituciones. (...)Tenemos que encarar a nuestros gobiernos exigiendo programas que liberen a nuestro país del racismo, y evitar así que permanezca latente...”

pasaje de: “Understanding Racism Today: a Dossier” (Comprender el racismo en el día de hoy)

Las iglesias de Europa superan la violencia racial
En un intento de dar a conocer lo que estaban haciendo las iglesias en situaciones concretas de violencia por motivos raciales, el CMI se informó sobre la forma en que las iglesias del RU, Alemania, Austria y Francia hacían frente a esa clase de violencia en sus contextos. El objetivo era apoyar ese tipo de acción, coordinar los contactos entre los participantes, y aportar una contribución al Decenio para Superar la Violencia (2001-2010), así como a la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia organizada por las Naciones Unidas en Durban. Las posibilidades de aplicar este enfoque de estudios de caso relativos a la violencia por motivos de raza a otras partes del mundo se estudiarán en una consulta que se celebrará en abril de 2003.
Véase:
Churches in Europe: Initiatives to overcome racism, xenophobia and racial violence
Dossier 1: Germany and Austria
, and
Dossier 2: United Kingdom and France
 

Conferencia Mundial de las Naciones Unidas contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia- 2001 (CMCR)

En el marco de su testimonio y acción contra el pecado del racismo y en favor de la justicia y la vida para sus víctimas y sobrevivientes, el CMI estimuló a las iglesias, a los encargados de programas eclesiales relacionados con la lucha contra el racismo y a las organizaciones ecuménicas regionales a participar en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia que celebró la ONU en Durban (Sudáfrica) del 31 de agosto al 7 de septiembre de 2001.

Antes de la Conferencia, el CMI organizó reuniones preparatorias en colaboración con organizaciones ecuménicas regionales, y asistió a las reuniones preparatorias de la propia Conferencia, a las reuniones de expertos de las Naciones Unidas y a las conferencias regionales de las Naciones Unidas. Durante la propia Conferencia y en el marco del Foro de ONG, los 35 miembros de la delegación ecuménica organizaron talleres y reuniones de información, mientras que un pequeño grupo de nueve personas asistió a la reunión intergubernamental.

Uno de los logros más importantes que obtuvo en Durban la familia ecuménica fue poder reunirse como Grupo Ecuménico en torno a preocupaciones comunes y a plataformas de defensa de las mismas causas. El Grupo Ecuménico formuló una declaración durante los días de la Conferencia intergubernamental en la que se afirma que “el racismo es un pecado, contrario a la voluntad de Dios de que haya amor, paz, igualdad, justicia y compasión para todos”, y que el racismo “deshumaniza, inhabilita, margina y empobrece a los seres humanos”. La declaración concluye con estas palabras: “ha llegado el momento de desmantelar y erradicar el racismo”.

El Grupo Ecuménico, en colaboración con el Consejo de Iglesias de Sudáfrica (SACC) y el personal de Comunicación del CMI, celebró una conferencia de prensa que tuvo buena concurrencia y en la que el orador invitado fue el arzobispo Desmond Tutu. Esta conferencia de prensa tuvo lugar en un momento decisivo de la reunión intergubernamental y permitió que se escuchara con firmeza la voz de las iglesias.

El Foro de ONG fue tal vez la reunión más grande de la sociedad civil sobre racismo y sin duda la más representativa de las personas que son víctimas del racismo y la discriminación racial. El documento del Foro de ONG contiene las aspiraciones y las recomendaciones de muchas comunidades de pueblos marginados. Los miembros de la delegación del CMI votaron apoyando el documento del Foro como integrantes del Grupo Ecuménico y de otros grupos y no en nombre del CMI.

Ateniéndose a la orientación del CMI, la delegación ecuménica apoyó los derechos de los africanos y las personas de ascendencia africana, los pueblos indígenas, los dalit, el pueblo romaní/sinti, los migrantes, las mujeres y los jóvenes. La delegación también afirmó el derecho de los palestinos a la libre determinación, al retorno y al establecimiento de un Estado palestino, así como el derecho a existir del Estado de Israel; y condenó el antisemitismo.

Véase: Volver a empezar: La lucha contra el racismo es una prioridad: Informe del CMI sobre su participación en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas contra el Racismo



Una impresionante marcha de protesta recorrió las calles de Durban cuando comenzó la CMCR.


Tamborileros dalit durante una manifestación de protesta contra el rechazo del Gobierno indio a que se equipare la noción de "casta" a la de discriminación.


Representantes indígenas.


Manifestación contra la política de Israel en los Territorios Ocupados.


Al salir de un servicio ecuménico en el que participaron dirigentes de iglesias locales, la congregación se dirigió a pie al Ayuntamiento de Durban, donde se celebró un breve acto de compromiso contra el racismo.

Véanse también las declaraciones ecuménicas y comunicados de prensa que se publicaron durante la CMCR.

Mujeres víctimas del racismo

Las mujeres negras, indígenas, dalit y pertenecientes a minorías étnicas son víctimas del racismo, el sexismo, el sistema de castas, la exclusión y la marginación. El programa Mujeres Víctimas del Racismo tiene como objetivo fomentar su participación en el Movimiento Ecuménico y tratar sus preocupaciones desde una perspectiva de género, raza y clase. Por ejemplo, en un taller celebrado en América Latina en 1999 se realizaron estudios bíblicos y reflexiones teológicas desde las perspectivas de raza y género para que se usaran en congregaciones y grupos de mujeres relacionados con las iglesias. Esos estudios y reflexiones ya han sido publicados, y se elaboró un programa de formación sobre la Biblia, las cuestiones de género, raza y clase destinado a mujeres indígenas y mujeres negras de América Latina. En 2001, se organizaron dos talleres de formación en Costa Rica y Guatemala.

Ese programa constituye una plataforma de solidaridad y colaboración entre mujeres, así como un instrumento de autopotenciación. En un taller celebrado en Taiwán en septiembre de 2000 sobre Mujeres Víctimas del Racismo en Asia, por ejemplo, se brindó a las mujeres indígenas y a las pertencientes a minorías étnicas de Asia la oportunidad de reunirse para compartir sus experiencias y luchas, afirmar y celebrar sus identidades distintas, analizar el racismo y sus manifestaciones en sus regiones, y elaborar estrategias para adoptar medidas en el futuro.

Un resultado concreto fue una campaña conjunta del Consejo Nacional de Iglesias de Filipinas, la Conferencia Cristiana de Asia y el CMI titulada:"Erradicar el racismo y la intolerancia contra las mujeres en Asia y el Pacífico", que tuvo lugar en 2001. Se distribuyeron folletos y carteles (véase contra) a las iglesias miembros de la Conferencia Cristiana de Asia y a las organizaciones copartícipes, así como a educadores religiosos. La campaña tuvo como objetivo la sensibilización en relación con las diversas formas de racismo en Asia y con lo que las iglesias deberían hacer para erradicar esa plaga.



Resultados de un taller de Mujeres Víctimas del Racismo en 1999: estudios bíblicos y reflexiones teológicas desde perspectivas de género y de raza, destinados a grupos de iglesia de mujeres de América Latina.


Cartel de la campaña de 2001: Erradicar el racismo y la intolerancia contra las mujeres en Asia y el Pacífico. El secretario general de la Conferencia Cristiana de Asia, Ahn Jae Woong, dijo: "Aunque el problema del racismo afecte a hombres, mujeres y niños cuyas raza, identidad étnica, nacionalidad, ascendencia o religión se consideran de categoría inferior, las organizadoras de esta campaña son mujeres que luchan por liberarse del triple yugo del género, la clase y la raza".


Steve Paterson, Tuscarora y el jefe Oriel Lyons, Onondaga.


Durante varios años, el CMI ha facilitado la participación de los representantes de pueblos indígenas en las reuniones de la Comisión de Derechos Humanos y en su Grupo de Trabajo sobre Pueblos Indígenas. En esta foto, los representantes de los pueblos indígenas se manifiestan durante la 15ª sesión del Grupo, Ginebra, 1997.


La visión aymara del cosmos se basa en la idea de complementariedad.

Las aportaciones de los pueblos indígenas

Los pueblos indígenas viven en un mundo en rápida evolución. Han pasado de ser agricultores de subsistencia, jornaleros o cazadores a estar desplazados en pueblos y ciudades, lo cual les causa conflictos de identidad. Sus antepasados tenían una gran habilidad para encontrar formas de vivir en entornos nuevos y hostiles. Para los pueblos indígenas actuales, la cultura debe evolucionar. Si bien es posible que sus antepasados no acepten algunos de los valores culturales de nuestros días, éstos forman parte de la vida actual de los pueblos indígenas.

Las vidas, espiritualidades y soberanía de pueblos, naciones y comunidades indígenas se ven constatemente amenazadas por la mundialización, que encuentra su expresión en las minas, la conservación de la fauna y la flora, la explotación forestal, las presas hidroeléctricas, la militarización, el turismo ecológico o las explotaciones agrícolas en gran escala. La conciencia de su relación con la Madre Tierra y del carácter sagrado de sus territorios, así como la falta de control de los recursos naturales, se traduce en la división de los pueblos indígenas, tanto en su interior como entre distintos pueblos, lo cual, a su vez, lleva al individualismo y la pobreza.

Es fundamental que los pueblos indígenas sean considerados como naciones y pueblos y no como meros grupos étnicos. En su lucha por la autodeterminación intentan obtener el derecho a controlar las tierras, la educación, las cuestiones sociales, la asistencia sanitaria, la religión y las actividades culturales. Dentro de los Estados, las comunidades y organizaciones indígenas se esfuerzan por alcanzar un multiculturalismo que rechaza la asimilación y la domesticación. Los pueblos indígenas siguen reivindicando el reconocimiento de la posesión legítima de que gozaban previamente sobre las tierras de sus antepasados. El poder político mediante un gobierno autónomo y el poder económico mediante el derecho a decidir lo que ha de suceder con los territorios deben formar parte de su derecho sobre las tierras.

En el marco del Programa del CMI de los Pueblos Indígenas se promueven los intereses de esos pueblos para garantizar que se respeta su patrimonio cultural y que a su lucha y contribuciones se les da el valor que les corresponde, tanto en las iglesias como en la sociedad en general. Un grupo de referencia del Programa supervisa y evalúa las actividades en curso y asesora al equipo de Justicia, Paz y Creación. El Programa:

i. facilita la participación de los pueblos indígenas en los foros de las Naciones Unidas:
Gracias a la lucha de los pueblos indígenas, las Naciones Unidas han adquirido consciencia de las preocupaciones de dichos pueblos. Bajo los auspicios de las Naciones Unidas se celebran con periodicidad anual tres reuniones internacionales sobre cuestiones relativas a los pueblos indígenas: el Grupo de Trabajo sobre los Pueblos Indígenas, el Grupo de Trabajo sobre el Proyecto de Declaración y el Grupo de Trabajo ad hoc sobre el Foro Permanente de Pueblos Indígenas. El CMI organiza reuniones preparatorias y sufraga los gastos de viaje para que una media de 20 personas asista a esas reuniones. Asimismo, facilita la participación de los delegados de los pueblos indígenas en las reuniones de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, que depende de la Comisión de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, y en las de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

ii. apoya las iniciativas de capacitación de los pueblos indígenas:
En América Latina, Europa, Asia, África y el Pacífico, los líderes de pueblos indígenas que gozan de experiencia en cuestiones como la autodeterminación, los derechos sobre las tierras y la propiedad intelectual intercambian sus conocimientos con otros líderes a través de talleres y seminarios.

Con el fin de sustentar la visión de la tierra como hogar, en el marco del Programa del CMI para los Pueblos Indígenas se está llevando a cabo una serie de encuentros regionales que reúnen a los representantes de las iglesias y las organizaciones de los pueblos indígenas. Se está dejando constancia de las advertencias de los pueblos indígenas relativas a la amenaza de que son objeto las tierras, y se están intercambiando experiencias sobre el cuidado de nuestra Madre Tierra. La información recabada será utilizada como base de reflexión y enseñanza en el futuro. Parte de esta información ya ha sido publicada en la revista ECHOES del equipo de JPC.

Asimismo, con el fin de afirmar una espiritualidad que sea fiel a la voz y a los niños de la Tierra, el Programa para los Pueblos Indígenas está fomentando el diálogo sobre espiritualidad entre los dirigentes espirituales de los pueblos indígenas y los dirigentes de las iglesias de tradición histórica. En octubre de 2000 tendrá lugar el primer encuentro regional en Asia.

Programa de Solidaridad con los Dalit

En la India, bajo el estandarte de la emancipación de los dalit, el Programa de Solidaridad con los Dalit (DSP) reúne a dalit de ascendencia sikh, musulmana, cristiana, budista e hindú. Debido a unos antecedentes históricos de cientos de años de desconfianza e incluso hostilidad, introducir la solidaridad y las acciones comunes entre esas comunidades religiosas no es una tarea fácil. A pesar de eso, el Programa de Solidaridad con los Dalit ha pasado de ser un conjunto de programas a un movimiento de pueblos, lo cual constituye un logro importante dentro de la situación actual de la política india, en la que el nacionalismo hindú está cada vez más presente y las comunidades dalit cristianas y musulmanas son especialmente vulnerables.

En la constitución del Programa, los objetivos y actividades considerados más importantes son los siguientes:

  • reforzar la solidaridad entre los dalit que profesen distintas religiones, que pertenezcan a castas distintas y que residan en distintas partes del país;
  • concienciarles de las contradicciones internas, como son el sistema de castas, su carácter intocable, las costumbres y los rituales fruto de la ignorancia y la superstición;
  • fomentar la educación, formal y no formal, poniendo énfasis en hacer frente a situaciones derivadas de la aparición de nuevos focos de concentración del poder y de nuevos sistemas económicos;
  • estudiar los problemas de las mujeres dalit y trabajar para lograr su liberación, promoción y plena participación en la sociedad de modo que puedan desempeñar una función significativa a todos los niveles;

  • Reunión anual del Programa de Solidaridad con los Dalit, junio de 1999.


    Escuela en un pueblo dalit, Kangivakan, al sur de Chennai/ Madras.


    Educadores de la comunidad presentan el sufrimiento de los dalit a través del teatro en Kagnivakan.

  • organizar a los jóvenes dalit y beneficiarse de todas las posibilidades previstas en la Constitución y de las existentes al margen del control gubernamental;
  • facilitar reuniones en las que se debatan los problemas, así como la participación en festivales y encuentros sociales;
  • ampliar el apoyo y trabajar con los adivasis y los pueblos tribales para lograr su desarrollo y progreso;
  • fomentar los elementos constructivos dentro de la cultura dalit a fin de fortalecer una identidad y una ideología comunes;
  • crear centros de desarrollo de recursos humanos y realizar actividades destinadas a los dalit, entre ellas la formación y la generación de ingresos para fomentar la independencia y la autosuficiencia económicas;
  • establecer centros para recabar información sobre las atrocidades cometidas contra dalit y pueblos tribales;
  • intercambiar información y programas con amigos y colaboradores a escala nacional e internacional;
  • publicar libros, revistas, periódicos y otro material escrito sobre y por dalit y otros grupos.
    El objetivo del Programa del CMI de Solidaridad con los Dalit es mostrar su acuerdo con la lucha de este grupo en la India, prestar asistencia para crear una infraestructura y un desarrollo internos, y concienciar a las iglesias miembros del CMI, los foros internacionales, incluidas las Naciones Unidas, y la comunidad internacional en general acerca de cuestiones relativas a los dalit. Un elemento importante será la concepción de unos instrumentos de comunicación más adecuados.


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