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24 de octubre de 2001

Conferencia Internacional sobre la Financiación del Desarrollo en 2002:
Un equipo ecuménico da prioridad a la "transformación del sistema financiero internacional"


Los miembros de un equipo ecuménico que participa en los trabajos preparatorios de una conferencia sobre la financiación del desarrollo dijeron que "el meollo del problema" no son las cuestiones monetarias sino la justicia. Y que es necesario poner en tela de juicio los modelos de desarrollo actuales porque "una perspectiva ética del desarrollo exige la plena participación de todas las comunidades, sin olvidar a los marginados por razones de pobreza, excluidos de toda participación".

Los delegados de los gobiernos se reunieron en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, del 15 al 19 de octubre, para participar en el tercer periodo de sesiones del Comité Preparatorio de la Conferencia Internacional sobre la Financiación del Desarrollo que se celebrará en Monterrey (México), del 18 al 22 de marzo de 2002. Un equipo integrado por 21 personas, coordinado por el Consejo mundial de Iglesias (CMI) en cooperación con la Federación Luterana Mundial (FLM), asistió a los debates y pudo intercambiar ideas con los delegados. Gail Lerner, miembro del personal del CMI que trabaja en el Church Center for the UN en Nueva York, señaló que la mayoría de los miembros del equipo, y algunos más, participarían asimismo en el cuarto periodo de sesiones del Comité Preparatorio que tendrá lugar en Nueva York en enero, y luego en la propia Conferencia en Monterrey.

Por otra parte, explicó Gail Lerner, algunos miembros del equipo ecuménico habían asistido a las reuniones anteriores del Comité Preparatorio y habían redactado una respuesta al proyecto de documento de las Naciones Unidas que los delegados examinarán en Monterrey, adaptándola cada vez a las nuevas versiones del documento.

Cambio de sistema
El proyecto de documento de las Naciones Unidas que será revisado nuevamente a la luz de los debates del Comité Preparatorio en octubre, comienza con un llamamiento en favor de una "movilización de recursos financieros nacionales para el desarrollo", y aborda a continuación la cuestión de los recursos privados internacionales, el comercio internacional, la cooperación financiera internacional y la deuda, y concluye con el punto seis en el que se abordan "cuestiones sistémicas".

Cambiando totalmente la orientación del esquema de las Naciones Unidas, en la respuesta al documento, el equipo ecuménico da prioridad a la "transformación del sistema financiero internacional". Y, en lugar de considerar la "financiación sostenible de la deuda" o el alivio de la deuda, el equipo propugna "la condonación inmediata y total" de la deuda para los países pobres muy endeudados, así como una reducción considerable de la deuda "para los países de medianos ingresos", y la eliminación de los "programas de ajuste estructural" impuestos por las instituciones financieras internacionales.

Como parte del cambio propugnado de todo el sistema, el equipo instó a que sean las Naciones Unidas en lugar del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial quienes estén a la cabeza de las cuestiones económicas. "Para garantizar la democratización del sistema financiero internacional, las Naciones Unidas deben ser el pilar central de las estructuras financieras y económicas", dijeron miembros del equipo.

Nuevos modelos económicos
Al comentar el período de sesiones de octubre, los miembros del equipo dijeron que algunos de los participantes de los países más ricos manifestaron su oposición a los cambios y argumentaron que el capitalismo en vigor, o modelo "neoliberal", era el único sistema posible. Sin embargo, expresaron que también habían oído voces que hablaban de nuevas perspectivas. Y expresaron su confianza en que el proceso que se había puesto en marcha sería útil, aunque los resultados de la reunión de Monterrey no fueran lo que se esperaba.

Patricio Castillo Pena, de la Iglesia Metodista de Chile, dijo que, en el pasado, la economía no tenía en cuenta los aspectos sociales del desarrollo y que, en los trabajos preparatorios de la Conferencia de Monterrey, se evidenciaban cambios de mentalidad.

Hellen Wangusa, de la Iglesia Anglicana de Uganda, dijo que el cambio es necesario porque "la gente sobre el terreno no está feliz con la actuación del FMI y el Banco Mundial", y se manifestó a favor de que las Naciones Unidas, como órgano más democrático, los reemplazaran.

Taimalelagi Fagamalama, archidiácona laica de Samoa, que había sido designada observadora de la Iglesia Anglicana ante las Naciones Unidas en agosto, dijo que cuando la gente habla de la pobreza tiene generalmente en mente el continente africano, mientras que su propio país es también un país menos adelantado y pretende que se le preste la misma atención a su propia situación.

Aunque en el equipo ecuménico estaban representadas diversas culturas y regiones geográficas, sus miembros pudieron ponerse de acuerdo sobre cuestiones fundamentales. Wendy Flannery, una hermana católica romana mercedaria de Australia, dijo que había habido una "gran convergencia". Demba Moussa Dembele, musulmán de Senegal, expresó que concordaba casi totalmente con los cristianos del equipo ecuménico en el enfoque de los problemas como el la condonación de la deuda, la privatización y la financiación del desarrollo.

Hans Morten Haugen, de la Iglesia Luterana de Noruega, que trabaja en asuntos internacionales al servicio de su iglesia, y estaba en la reunión del Comité Preparatorio también como miembro de la delegación noruega, dijo que los delegados y otros representantes de organizaciones no gubernamentales expresaron su admiración por la competencia y cuidadosa preparación del equipo ecuménico. El equipo causó un gran impacto no sólo como grupo, sino por la orientación que dieron algunos de sus miembros a grupos de ONG sobre determinados temas.

La Octava Asamblea celebrada en Zimbabwe encomendó al CMI que incluyera el reto de la mundialización en el programa ecuménico como tema de primera importancia. Desde entonces, el CMI ha estado trabajando para dar a conocer las repercusiones de la mundialización de la economía y ofrecer una plataforma ecuménica para la formulación de una respuesta a esas consecuencias. También está participando en la preparación de dos reuniones internacionales: una Conferencia Internacional de alto nivel sobre la Financiación del Desarrollo en marzo del 2002, y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2002, en Johannesburg (Sudáfrica).


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